Tuesday, December 13, 2005

Más de 200 Flores



… Más de Doscientas Flores, más de Doscientas Llamas, más de Doscientas Lágrimas, más de Doscientas Vidas, un Infinito número de Sueños e innumerables Esperanzas. Todas perdidas, desgarradas por manos manchadas con la Sangre de los Mártires…

La Llama arde y se inflama junto a la deflagración, se extiende sobre un Valle de Sueños y arranca de cuajo su débil dulce tallo, y reduce esas Flores a Cenizas. Más de Doscientas Teselas (más de Doscientas Esquelas), más de Doscientos alegres colores distintos postrados en un solo Mosaico multicolor se tornan en Negro Manto de Silencio tras la Explosión y convierten el Valle de los Sueños en Estepa de helada Amargura.

Tras el Expolio de las Almas las voces se alzan pero la humanidad dentro de cada huno calla, ha muerto… El Mundo esta enfermo, todo esto lo demuestra; está herido de Muerte por la búsqueda de la razón en las fuentes equivocadas. El Mundo se Inmola y con Él cae la Esperanza, la Esperanza en ti, la Esperanza en mi, la Esperanza en que somos personas y, sobretodo, la Esperanza en que tras estas Cárceles de carne y huesos existe eso que pretendemos llamar “Seres Humanos”.

Y es que no estamos preparados para afrontar el Regalo de la Vida bajo el peso de nuestras propias Convicciones, convicciones esclavas de la Ira, de la Intolerancia y de la preciosa Arrogancia; y por eso, arrogantemente, el Mundo muere un poquito cada día ante nuestros ojos perplejos, ante nuestras supuestas Almas vestidas de Blanco Inmaculado (vestidas Mentiras Inmaculadas…).

Éste es el precio de la “Humanidad”, el precio de ser el Ente más Destructivo (y Autodestructivo) sobre la faz de la Tierra. Mientras, ingenuos, extendemos nuestros brazos y llantos al Cielo Infinito y a coro juramos que “no volverá a suceder”, le pedimos a nuestros dioses “que sea la última vez”… y no nos damos cuenta que volverá a pasar; ocurrirá, una y otra vez. No podremos deshacernos del Odio y el Rencor hacia los demás y hacia nosotros mismos que anida en nuestros pobres Corazones, este mal es inherente a nuestra raza, y lo único que podemos hacer es cerrar los ojos, apretar los puños y negarlo entre dientes… que Triste plan maestro.

Más de Doscientas Ilusiones marchan en callada procesión y van acompañadas de la Solidaridad, la Consternación y la Buena Fe de Millones (junto con la sádica satisfacción de otros, muchos o pocos, qué más da)… bonito gesto, lástima que sea insuficiente…

Tú. Reflexiona, piensa ¿cómo hemos llegado a esto? ¿Cómo puede estar podrida la Blanca Luz del Amanecer de una Nueva Era? ¿Cómo…? ¿Porqué…? ¿Hasta dónde…? ¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar? ¿Cuántas vidas estamos resueltos a destruir para regocijarnos en nuestros estériles propósitos? ¡Me dais tanta pena! ¡Damos tanta pena…!

Más de Doscientas Familias ahogan sus Sueños bajo la Lluvia de Marzo al calor de la Honda expansiva de una insufrible Tristeza… Volver a empezar decís… ¿Volver a empezar? Pero ¿desde dónde? ¿hacia dónde? Ya no me creo Nada.

Estamos perdidos, pero eso no debería ser nada nuevo, porque llevamos perdidos desde que dejamos de ser animales irracionales y abandonamos las Selvas para ocultarnos en las ciudades de Cristal y Acero como animales “Racionales”, desde que decidimos convertirnos en la Plaga parasitaria más despreciable de la historia del Universo. Y es que la inteligencia y la razón son el peor enemigo de la Raza (Plaga) Humana porque nos hace cobardes, envidiosos y pérfidos a la vez que amorosos y sensibles. Vaya Dilema…

Más de Doscientas Flores todavía arden en la mente de muchos y sirven de moneda de cambio en las manos de otros ¿pero que pasará cuando dejen de arder? Pues que dejaran de pesar, que dejaran de contar y dejaran de importar marchitándose inválidas en la Memoria del Olvido que solo será rescatada por sus Seres Queridos y por aquellos que en algo ayudaron con el uso de su dignidad, pero al fin y al cabo, el Olvido es el Destino. Y una y otra vez continuará la Siniestra Siega sin Conciencia: Hoy Doscientas Flores arrancadas, mañana Veintisiete, pasado Trescientas cuarenta, al cabo de un mes Ciento setenta y cinco, dentro de un par de años Cuatrocientas ochenta y tres mil seiscientas trece… y algunos días solamente una, una que no deja de ser importante porque muera en Soledad… tan sólo deseo una cosa, deseo que esta Flor nunca seas tú. Te Quiero.




Por Ángel Alfonso Díez Rojo (“Dreaming Neon Angel”)

León, 16 de Marzo de 2004, 3:45 a.m.

1 Comments:

Blogger Alicia said...

supongo que no llegues a ver esto... sólo decirte que ha dado mucho que pensar. en muchas cosas estamos de acuerdo.
he estado horas a traves del espejo... gracias

6:47 PM  

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